Urología oncológica

Investigadores aragoneses desarrollan un sistema para ofrecer tratamiento personalizado para el cáncer de próstata

Evita el sobretratamiento del paciente y los efectos secundarios derivados del mismo

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 Investigadores del Hospital Universitario Miguel Servet, del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) y de la Universidad de Zaragoza, han desarrollado un sistema que facilita la personalización del tratamiento en el caso de los pacientes diagnosticados de cáncer de próstata.
El cáncer de próstata es un problema de salud muy relevante en nuestra sociedad y relacionado con el envejecimiento de la población. Es el más frecuente en el varón adulto y el tercero en ser causa de mortalidad por detrás del de colon y del de pulmón. Presente en entre el 50 y el 80% de las necropsias realizadas en varones mayores de 80 años, normalmente a estas edades es asintomático y no exige tratamiento. En la mayoría de los casos no ha sido causa de muerte ni ha condicionado la calidad de vida del enfermo. Es lo que se conoce como “cáncer de próstata latente”. Sin embargo, cuando se presenta en etapas tempranas – de la década de los 50 en adelante – resulta pertinente el diagnóstico y el tratamiento, pues es posible que se produzca una evolución del mismo a medio-largo plazo y afecte, en consecuencia, a su calidad de vida e incluso a su supervivencia.
Una vez diagnosticado, las opciones de tratamiento se reducen a la cirugía o la radioterapia, ambas con posibles efectos secundarios como incontinencia o impotencia, y a la vigilancia activa (aplicada a varones cuyos tumores son, en principio, pequeños y de baja agresividad), que implica biopsias periódicas y, solo en caso de empeoramiento, el  planteamiento de uno de los tratamientos activos mencionados. Estas opciones, de carácter conservador, son únicamente aplicables en el caso de que se trate de un tumor localizado en el interior de la próstata (intraprostático), ya que de no ser así, podría no ser tratado en su totalidad (en el caso de la cirugía o la radioterapia) o extenderse (en el caso de la vigilancia activa).
El sistema, gracias a la individualización de la terapia en función del riesgo estimado de extensión del tumor, permite evitar el sobretratamiento y, en consecuencia, los limitantes efectos secundarios mencionados, ya que se retrasa el tratamiento invasivo en caso de que únicamente sea necesario un control periódico intensivo.
Avances en el diagnóstico
El estudio presentado por estos investigadores aragoneses se centra en resolver el problema de cómo determinar si el cáncer es intraprostático o no, algo especialmente complejo pues se trata de tumores en estadios iniciales y, en consecuencia, no visibles mediante pruebas médicas con las suficientes garantías (a pesar de que la resonancia magnética ofrece grandes avances en este ámbito, todavía no es una técnica definitiva y no proporciona absoluta seguridad en sus resultados). Ante estas limitaciones, la comunidad urológica comenzó a crear modelos predictivos teniendo en cuenta múltiples variables antes y después de realizar la biopsia, tales como la edad o el grado de agresividad de la biopsia, para determinar el estadio de evolución y de extensión del tumor. 
Partiendo de estos modelos, fundamentalmente del desarrollado por Alan W. Partin, y evaluando previamente aspectos de inteligencia artificial, este grupo de urólogos del Hospital Miguel Servet, del IACS y de la Universidad de Zaragoza, han desarrollado un sistema estadístico gráfico que se centran en predecir si el tumor se encuentra dentro de la próstata en el momento del diagnóstico o está extendido fuera de ella y, por tanto, si es necesario intervenir o solo vigilar.
El modelo fue validado en pacientes del Servet, intervenidos en los años 2002 a 2004, y comenzado a aplicar de rutina en los pacientes diagnosticados, lo que ha permitido un consejo terapéutico individualizado del que se han beneficiado los pacientes aragoneses durante los últimos diez años. Además, ha sido presentado en diferentes foros nacionales e internacionales, y validado en otros hospitales de España, tales como la Clínica Universitaria de Navarra o el Instituto Valencia de Oncología (IVO), en el que se ha acaba de confirmar su capacidad predictiva en 1285 pacientes, afianzando su credibilidad.
La línea de investigación sigue activa y pretende generar modelos potencialmente más precisos dentro del ámbito de la Oncología Urológica.