Presentación

    La rápida evolución de los conocimientos científicos médicos, la aparición de nuevas alternativas para la prevención, diagnóstico y abordaje terapéutico, así como los importantes cambios en la relación médico-paciente basados en la implantación de nuevos modelos de interacción, requieren un compromiso de los profesionales con su propia formación. Así mismo, los nuevos sistemas de organización y gestión sanitaria conllevan una constante adecuación de los perfiles laborales necesitados del adecuado adiestramiento específico.
 
    Recientemente se ha establecido el término Desarrollo Profesional Permanente (DPP) que constituye un concepto más amplio del que forma parte la Formación Continuada, pero en el que se incluyen competencias no estrictamente clínico-técnicas como  son las aptitudes personales, sociales y de gestión. Por último, es imprescindible garantizar que todos los conocimientos y competencias potencialmente alcanzados se transfieran al ejercicio diario, en este sentido, la idoneidad de los procesos de Transferencia de Conocimiento (TC) constituirán el elemento clave para la aplicación práctica del bagaje adquirido durante el proceso del Desarrollo Profesional 
 
    Independientemente del compromiso ético con la sociedad del Profesional respecto a la garantía de su competencia, la cumplimentación de dicho compromiso y el esfuerzo añadido que supone el mantenimiento y la continua mejora y adecuación del bagaje profesional, debe existir un sistema de motivación, incentivo y reconocimiento tanto a nivel profesional como institucional y social.
 
    Estos condicionamientos lógicamente requieren una extrema garantía de calidad que acredite la idoneidad de las acciones formativas programadas.